Los comúnmente conocidos como pulpo (Los Octópodos), son animales marinos y carnívoros, que pertenecen a los moluscos cefalópodos.
Los pulpos poseen ocho brazos con unas cuantas ventosas pegajosas en cada uno. En el punto de convergencia de sus ocho brazos, el pulpo tiene la boca, que está provista de un pico córneo. Los ojos, que los tiene muy desarrollados, se alojan en la cabeza, al igual que el cerebro principal y los tres corazones. En el manto tiene el depósito de tinta (que emplean para escapar de los depredadores), el sifón (que usa expulsando agua para cambiar de dirección a gran velocidad) y el resto de las vísceras.
El cerebro principal del animal que se ubica en la cabeza, está conectado a su vez con ocho cerebros más pequeños, ubicados en cada uno de los brazos del animal. Estos pequeños cerebros son los que usa para controlar cada uno de sus brazos dependiendo siempre del cerebro principal.
Los pulpos tienen tres corazones, pero cada uno tiene su función. Dos de ellos, las usa para llevar oxígeno a las branquias, que son los órganos respiratorios en el que realizan el intercambio de gases, y el tercer corazón, es el encargado de bombear la sangre al resto del cuerpo del animal.
Es curioso saber que la sangre de los pulpos es de color azul, al igual que la de los calamares y las sepias. Esto se debe a que en vez de utilizar hemoglobina como molécula transportadora de oxígeno utilizan hemocianina, la cual contiene cobre en vez de hierro.
Los pulpos más pequeños del mundo, los pulpos de anillos azules, pueden llegar a alcanzar los 15 cetímetros de longitud. El pulpo común, el Octopus vulgaris, puede llegar a alcanzar los 3 metros de longitud y pesar 12 kilogramos. Y las especies más grandes, como Haliphron Atlanticus y Enteroctopus dofleini, pueden llegar a alcanzar los 6 metros y pesar hasta 70 kiligramos.













