
Estos días tan estivales atraen un variado ecosistema a las piscinas, sobre todo si hay plantitas cercanas, y unos seres muy desagradables por ser portadores de un molesto aguijón ponzoñoso son las avispas, la peste alada del verano, las cazadoras de orugas.
Aunque hemos localizado un famoso artículo en la red, ese que se ha hecho popular gracias a la nefasta página de Menéame, emporio de friquis, creemos que es un artículo de broma que no responde demasiado a la realidad pragmática de la fumigación manual de los avisperos veraniegos.
Como todos sabemos, el humo es el gran enemigo tanto de abejas, como de avispas, moscas y otros artrópodos himenópteros y dípteros. Un poco de incienso o si fumáis, el tabaco, mismamente, puede alejar a estas bestias de las seis patas. Para casos más extremos, nos puede convenir tener a mano un extintor. De los de verdad, o sea. Puede neutralizar un avispero, un nido de arcilla que sirve de base secreta a estos animales, casualmente localizado encima del porche de casa. El agua no la recomendamos porque lo único que consigue es crispar los nervios y llenarte la cara de aguijones asesinos.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada