Cerca del mítico Palacio de la Moneda de Santiago de Chile (ese que fue bombardeado cuando Allende) se ha encontrado un numeroso grupo de perros callejeros (de los 250.000 que hay en total en la ciudad) que ha desarrollado un curioso instinto: miran antes de cruzar la calle para no ser atropellados por los coches. Todo sea por la superviviencia.
Chile es popular por sus perros vagabundos de todo género pululando por las calles, resultado de una inexistente campaña de esterilización y el no exterminio de animales. Siendo los cánidos fuertemente jerárquicos, establecen su territorio propio de caza y cobijo, no dejando entrar a nuevos especímenes recién llegados.
En este ambiente cuasi selvático las fieras del asfalto deben improvisar técnicas para vivir un poco más en un escenario hostil y terrible que no tiene misericordia con nadie. Aquí, los peros que aprenden a mirar antes de pasar de acera a acera engendrán más cachorros y tienen mayores probabilidades de éxito en la carrera por la vida.




