Para todas las hembras mamíferas placentarias (no las marsupialas) el parto es una cuestión muy dura, no podemos caer en el error de creer que dar a luz es un camino de rosas porque no es así. Las mujeres humanas sufren sobremanera (y en siglos pasados todavía más, parir era un asunto de vida o muerte) debido al aumento evolutivo fugaz de la capacidad craneal del Homo sapiens, que no fue parejo al incremento del conducto uterino o la zona hueca de la pelvis. Otros animales no tienen ese problema y sueltan criajitos al mundo como un churrero churros; sin lamentaciones.
Pero aquí hablaremos de los canes y lo que les atañe respecto al tema. Cada raza de esta especie (sí, todos los perros, en sus diferencias y rarezas pertenecen a una misma especie y por eso pueden cruzarse) pueden tener un número potencial de cachorritos: los chihuahuas uno o siendo exagerados dos, son demasiado pequeños para soportar un barrigote. Pero el tamaño no siempre importa; un diminuto bulldog francés es capaz de traer a esta realidad a doce o diez bichitos tranquilamente y sin pestañear. Quizá se deba a su resistencia física o a la misma crianza artificial que seleccionó a las féminas más prolíficas y fértiles, algo normal en un perrito casero.
Ante nada, para que tu perrita tenga la ocasión de tener hijos necesita a un macho. Sé que suena a tópico lo del machito o el príncipe azul y yo soy un feminista total, pero en el reino animal es literal. Si es posible que tenga pedigrí o buen linaje, mejor: los buenos mozos engendrarán con tu perra una camada más fuerte, bella y espartana; ¡y si quieres venderlos vendrá como anillo al dedo! Una vez conseguido el semental se iniciará el proceso de monta que consta de dos partes: el olfateo de traseros, instinto básico de estos animales que todavía perdura en algunos humanos; y el acto de cópula. Aquí debe contemplarse que la raza es importantísima, eso de mezclar a ese Gran Danés con el terrier pues…
Transcurrido el período de gestación y viendo cómo tu perrita va generando una panza cada vez mayor intuirás que se aproxima el tiempo del parto. La víspera a lo mejor deja de tener apetito y será una señal de que el momento viene a pasos agigantados, ¡ojo pelado! Tu mascota se esconderá en algún rincón oscuro o una caseta y empezará a dilatar y tener contradicciones incluso hasta ocho horas. Luego, cuando esté preparada, empujará y verás la cabeza de los pequeñajos saliendo. No sólo una, varias.
En este punto hay que tener mucha cautela porque las hembras pueden atemorizarse y dar bocados a los sujetos que se aproximen aunque lo hagan por una buena causa (como ayudar a los bichitos a salir de lujazo). Observarás que cada cachorro está envuelto por una especie de telita de tejido y saldrá con él. La placenta, en cambio, los engloba a todos. No sientas asco al ser testigo de cómo tu querida mascota se zampa esas sustancias tan viscosas y lame a las crías arrugaditas. También les cortará el cordón umbilical con los dientes para que respiren y los agitará con la boca, dándoles inicio a su vida. Es como nuestra palmada en el culete cuando nacemos.
Como muestra un botón; aquí mostramos un vídeo del parto de una perra genérica:




Felicito a Paria por su video de Princesa… ví el parto de los perros y también los ví más crecidos. Son hermosísimos y los felicito por la paciencia y el amor que le han dedicado a Princesa y sus cachorros.
Yo quize ver un parto porque tengo una perrita poodle/maltés que la crucé con un maltés y está preñadita. Le faltan 19 días para su parto y me interesé, para ayudarla llegado el momento, si fuera necesario. Los felicito. Linda Princesa y lindos los cachorritos.
tengo una pincher embarazada y es su 1 vez tiene ya 60 dias de gestacion y no se q hacer xq no pare q hago