
Desde las frías tundras siberianas eternas, llevando a correa singular trineo posiblemente, llega hasta nuestro cálido país un cachorrito de husky dispuesto a ganarse el cariño de un nuevo dueño. Lobunos, aullantes y bastante avispados, estos canes no deberían sembrar el miedo entre los muchachos que los adquieran en una tienda de mascotas o un criador, ya que bajo una apariencia feroz esconden un trato dócil; así que esta enérgica mascota no te defraudará en ningún sentido. La soledad, el hecho de estar solos, les afecta en gran medida pues prefieren el roce social, en la jauría, de tú a tú, como los propios lupinos de los que proceden. Son campechanos, imaginarás a estas alturas, y además muy impulsivos. Acompáñale mucho.
Como sabemos, ese pelaje claro, entre gris y blancuzco, revela en gran medida su naturaleza polar: es su traje de camuflaje en mitad del ártico. Todavía hay tribus primitivas que los utilizan como si de un motor viviente se tratase, y también de orgánica calefacción peluda. ¡Es imposible congelarse arropado por un husky! Esta raza antiquísima (de las más antiguas, y se nota por su aspecto-lobo originario) necesita un hábitat enorme, donde pueda correr y divertirse a gusto. O al menos una calle ancha, no lo metas en un apartamento japonés de un metro cuadrado.
Sus ojos sufren las inclemencias genéticas que caracterizan a toda la raza, sufriendo un alto porcentaje de cataratas (hasta 18 de cada 100 casos). Por eso requieren una inspección y detección veloz y precoz. Mímalo y peina su largo pelaje con cerdas metálicas, para que reluzca como lo merece. Este auténtico todoterreno de los perros te asegurará momentos de gloria, al galope y en lo más profundo de la naturaleza.
Como sabemos, ese pelaje claro, entre gris y blancuzco, revela en gran medida su naturaleza polar: es su traje de camuflaje en mitad del ártico. Todavía hay tribus primitivas que los utilizan como si de un motor viviente se tratase, y también de orgánica calefacción peluda. ¡Es imposible congelarse arropado por un husky! Esta raza antiquísima (de las más antiguas, y se nota por su aspecto-lobo originario) necesita un hábitat enorme, donde pueda correr y divertirse a gusto. O al menos una calle ancha, no lo metas en un apartamento japonés de un metro cuadrado.
Sus ojos sufren las inclemencias genéticas que caracterizan a toda la raza, sufriendo un alto porcentaje de cataratas (hasta 18 de cada 100 casos). Por eso requieren una inspección y detección veloz y precoz. Mímalo y peina su largo pelaje con cerdas metálicas, para que reluzca como lo merece. Este auténtico todoterreno de los perros te asegurará momentos de gloria, al galope y en lo más profundo de la naturaleza.
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