
Este singular pariente del Demonio de Tasmania (pues de allí es y también de Australia) pero en pez ha despertado tanto gritos de júbilo por parte de señores que admiran la fauna exótica como pelos como escarpias en otros ciudadanos (o como dijo una “me pone los pelos de gallina”), ¡es un bicho monstruoso, nada menos! Los entendidos en el tema, de batas blancas serias y amigos de los animales, catalogarían al blobfish como un Psychrolutes microporos, que nada más escucharlo (y ante todo verlo) da un poco de miedo.
Se cuenta que los pescadores particularmente no atrapan a estas criaturas gelatinosas que parecen gominolas después de un día al sol en una plancha de acero porque hacen un estropicio con esos hermosos y goteantes instrumentos de pesca llamados redes, como el programa de Eduardo Punset, es decir, las rompen. Así que, querido público, poco más podemos sacar de la manga, ya que de esta bestia asombrosa sólo sabemos tres o cuatro cosas (y treinta mil especímenes han sido estudiados, que por cierto, ¡qué técnica y especial suena la palabra especímenes! Tiene una gran diferencia con “ejemplares”), por ejemplo, conocemos que “flotan”, sin apenas dar aletazos ni moverse, como indica muy bien su forma de globo acuático, casi invitando a jugar al waterpolo con él. ¿Es por vagancia? ¿Se cree sexy? No lo sabemos, pero lo cierto es que este vertebrado no ha intentado jamás tocarse la épica nariz, que le suministra una graciosa cara de cansancio divertido. Voces críticas afirman que es feo debido a su asimetría, lo cual podríamos considerar una discriminación en toda regla a los pobres narigudos cariñosos. ¿Qué te parece? ¿Tendrías una de estas criaturas en casa? Cuéntanos qué opinas del precioso blobfish. Nosotros le dejamos un poema reivindicando su gloria:
Érase un hombre a una nariz pegado,
érase una nariz superlativa,
érase una nariz sayón y escriba,
érase un peje espada muy barbado.Era un reloj de sol mal encarado,
érase una alquitara pensativa,
érase un elefante boca arriba,
era Ovidio Nasón más narizado.Érase un espolón de una galera,
érase una pirámide de Egipto,
las doce Tribus de narices era.Érase un naricísimo infinito,
muchísimo nariz, nariz tan fiera
que en la cara de Anás fuera delito.A una nariz, por Quevedo.




q tiene q ver el poema?
pero muy muy interesante
por el poema se puede ver que es un pez judio, creo que lo que lo hace espeluznante es el parecido que tiene su rostro con el rostro humano, que pena que este en peligro de extincion, vamos a perder a nuestro eslabon perdido.
Es hermoso me encanta y a mis niños tambien dicen que quieren uno de mascota para acariciarlo y darle un beso lastima que esten en extincion deberian criarlos en cautiverio y poderlos tener en casa