En todo caso, no es recomendable someter a apareamiento a los machos, ni a las hembras antes de los tres años. La vida sexual de los equinos es prolongada y puede superar incluso los quince años en las yeguas, y en los machos dura toda la vida.
La elección de los reproductores se basa en la denominada selección artificial, que debe tener en cuenta tanto los caracteres morfológicos como las características funcionales.
La gestación dura unos 11 meses, y la hembra da a luz una única cría, siendo el nacimiento de dos o más potrillos, algo raro y que se puede dar con mayor frecuencia en yeguas de edad avanzada.
Los caballos domésticos tienen dificultades en el acoplamiento sexual, por lo que en ciertas ocasiones se hace necesario que un hombre dirija el miembro del caballo a la hora de fecundar a la hembra. A estos hombres se denominan mamporreros.




