La actual configuración de los huesos de los caballos es el resultado de una profunda evolución sufriendo modificaciones óseas importantes como un aumento de su tamaño y en especial de sus extremidades, los dedos que los prehistóricos caballos presentaban se ha reducido a un solo rodeado de un material córneo llamado casco o vaso.
En lo que respecta a las extremidades delanteras el cúbito y radio se han fusionado dando lugar a un único hueso, al igual que ha sucedido con la tibia y el peroné lo que impide que pueda girar lateralmente las manos y pies.
Los huesos de la cabeza del caballo son largos, y los de la cara tienen el doble de longitud que los del cráneo. La mandíbula también es larga y posee una superficie ancha y aplanada en la parte inferior de la zona posterior. Los caballos tienen un mínimo de 36 dientes (12 incisivos y 24 malares) ya que la mayoría de los machos cuentan además con 4 caninos. La columna vertebral está compuesta por 51 vértebras.




