Los caballos criollos tienen su orígen en Argentina y Perú, si bien desde hace ya unos 300 años se cría en todo el sur del continente americano con excelentes resultados. El origen de esta raza de caballos proviene de los cruces entre los caballos traídos por los conquistadores españoles, entre los cuales cabe destacar los árabes, bereberes y andaluces.
El caballo criollo es el animal preferido en casi toda Sudamérica, valorándose sobre todo su robustez, tenacidad y condiciones para el trabajo con rebaños.
Con una altura de la cruz: de entre 135 y 150 centímetros, sus capas predominantes son leonado, con raya de mulo dorsal aunque también puede presentar otros colores, principalmente claros, pero siempre con la raya de mulo y las crines negras. Sus extremidades presentan rayas similares a las de las cebras. Como rasgos físicos destacan también su cabeza larga y recta, unas orejas rectas y tensas, cuello robusto y fuerte, hombros profundos y musculosos, pecho amplio, grupa redondeada y musculosa y extremidades cortas y robustas.




