El orígen de este caballo se sitúa en el norte de Alemania, donde hace algunos siglos se enclavaba la colonia Hannoveriana, que durante 400 años funcionó como una industria de reproducción de caballos y donde en 1.888 se generó la Asociación de Cría que hoy cuenta ya con más de 16.000 asociados.
El caballo Hannoveriano se ha extendido a los cinco continentes y hoy en día simboliza una de las razas mas atléticas en el mundo de la hípica. Esta raza se puede considerar una raza de élite gracias a la selección paulatina. A consecuencia de tanta selección, han salido unas auténticas maquinas hannoverianas, entre las que se encuentran tanto caballos de Salto como de Doma.
En cuanto al carácter, los caballos Hannoverianos son tranquilos, con muy buena cabeza, inteligentes, manteniendo la calma incluso en las situaciones más complicadas. El caballo hannoveriano siempre se entrega al máximo a su jinete, aceptando las ordenes que este le dé.
Estos caballos han sido criados durante siglos para poder soportar diversas situaciones, condiciones y usos. El Hannoveriano no es un caballo grande, pero tampoco pequeño, ya que mide entre 1.60m y 1.70 m. Tiene unos movimientos espectaculares, y su capacidad de salto es impresionante.
En cuanto a su color, los hay de varios colores, pero los que más se ven son el alazán (desde lo más claro a lo más oscuro), los tordos y los negros.
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